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Y el número es…

Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010




La opinión de…

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MODESTO A. TUÑÓN F. -

La oportunidad, según la mitología griega era una hermosa mujer escurridiza que andaba en puntillas, físicamente caracterizada por poseer un largo mechón de cabello en la frente, pero calva en la parte de atrás de la cabeza. Así los hombres podían atrapar a este ser sobrehumano y no desaprovechar la ‘ocasión’.

Es una metáfora decir ‘la oportunidad la pintan calva’. Algunos hacen de ella, no un instante o momento para aprovechar, sino que viven de prolongar las coyunturas que el destino les pone enfrente. Por esa razón, hacen del juego, del azar y todo lo que signifique adquirir posibilidades fáciles de éxito y fortuna, una norma de vida con el menor esfuerzo.

Hace unos días, un colegio secundario de Colón celebró una feria para promover los temas turísticos en su población estudiantil y en la comunidad que sirve de contexto a este centro de enseñanza. Dentro de las actividades, el club de padres de familia programó un bingo para aprovechar la audiencia a esta jornada.

En un momento dado, los pasillos feriales se vaciaron y el área del juego de las bolitas y cartones se colmó con los aficionados que esperaban con febril entusiasmo los números. La gente ocupó las sillas, mesas, paredes y cuanta columna permitió apoyar los formularios para apuntar las cifras, completar las listas e impulsar el grito ganador.

La inclinación por el juego o ludopatía es una realidad en el país. La transmisión de los sorteos de la Lotería Nacional de Beneficencia, es un hito dentro de la cultura nacional, que paraliza un conjunto de actividades y hace a todos volver sus ojos al tablero donde se colocan los números.

Los resultados, probablemente permitan en muchos casos encender el fogón o salir al mercado a buscar lo que va a comer la familia ese día. Resulta paradójico, pero es la realidad de un amplio sector.

La lotería se inició en Panamá como un negocio privado y se amplió tanto, que el Gobierno lo asumió para darle el carácter benéfico como se le conoce hoy.

Cuando la lotería se hizo estatal con sus propios objetivos, empezaron a surgir formas privadas y paralelas de premiar a los incautos o insatisfechos con otras posibilidades y aparecieron opciones como ‘la bolita’ con sus ‘tiempos’ limitados que cautivaban a los jugadores, quienes esperaban al último momento cuando los sueños y las ‘cábalas’ les iluminaban sobre el posible número favorecido.

Esta ludopatía que mueve a una gran cantidad de personas a ‘invertir’, se amplía con otras posibilidades como la Casa Grande, incluso con la lotería de Miami y en Chiriquí y Bocas del Toro con los sorteos costarricenses que se transmiten por radio, cruzan la frontera y se reciben de este lado.

En una época, los azuerenses escuchaban una lotería en las emisiones radiofónicas que llegaban desde Cuba. Felipa, en La Villa de Los Santos, caminaba el pueblo y ofrecía los ‘tiempos’ de la bolita cubana. El viernes en la noche en un cine habanero, se hacía una espectáculo que se transmitía y luego, se anunciaban los números ganadores. A la mañana siguiente, la vendedora acá en la ciudad santeña, llevaba puntualmente el premio a los ganadores.

La ilusión del panameño se acrecienta cuando el velo raudo de la diosa Oportunidad, roza su sensible epidermis. El imaginario busca acertijos en hojas de la planta Millonaria (Dieffenbachia amoena), en las placas de vehículos accidentados, en la fecha de grandes hombres fallecidos y en un sinfín de códigos que se originan en los sueños y números asociados.

Las maquinitas de los casinos rebosan de adictos. Hay gente que busca en las nubes y pasan el día ‘mirando alto’ para ver si se dibuja la cifra que le traiga la suerte. Otros auscultan el fondo de la taza de café —por si acaso—. La mayoría tiene la costumbre de jugar la fecha de nacimiento, que llega solo hasta el 31.

Esto crea la tendencia a favorecer las demandas de estas primeras decenas de la lotería, por eso el resto, tiene una salida menos rápida. Esa es la razón del conflicto actual entre los expendedores y el ente que regula los sorteos, porque los vendedores ‘casan’ los números bajos con los altos o promueven la venta de contingencias alternas de premiación.

Menudo conflicto el de la diosa con sus acólitos nacionales que ‘cifran’ su futuro, sin considerar que el mañana se construye con el trabajo y labor cotidianos, que configuran la realidad para asegurar la vida y la verdadera fortuna.

<> Este artículo se publicó en 8 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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