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Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010

Como ya se había anunciado hace unos meses, dentro del plan de recortes del gobierno ante esta crisi

La mañana del día del sorteo extraordinario de navidad, Pedro se levantó de la cama temprano, a las siete y media, pues debía ir al hospital a que le extrajesen sangre para una analítica, como cada semestre desde que le prescribieron revisiones. Nada más entrar a la sala de extracciones de sangre, a la zona de espera, Pedro arrancó un número de la ristra que asomaba del artilugio vertical, redondo y aplastado, clavado en la pared más cercana a la puerta. “El veintiséis”, leyó en silencio, “no está mal, no esperaré mucho…”, y pensó. Y, con el trocito de papel con el número arrugado en su puño, se sentó en la sala, a esperar. Dicha sala estaba bastante concurrida; personas de todas las edades, exceptuando a los peques, se arremolinaban cerca de las puerta blanca, aun cerrada, que daba acceso a la zona donde los sanitarios desenfundaban sus jeringas, agujas y tubos; o bien, permanecían pacientemente en sus asientos, observando, conversando, oyendo música en sus MP3,ó, 4… Pronto empezaría el sorteo…, quiero decir, pronto empezarían a aparecer los números rojos que regían el orden en la pantalla de turno situada en el dintel de la puerta. Aquí no había ni bombos ni bolas ni niños de san ildefonso ni nada de eso; aquí sonaba un zumbido y se cambiaba de un dígito al siguiente, en orden; en fin, que no había que ponerse nervioso porque todos, ¡todos!, salían premiados con una visita al interior; ¡lástima que no con una fortuna! ¡Bueno…!

Un zumbido. El veintiséis. Pedro se irguió en su asiento y penetró en la zona de extracciones. La enfermera que le tocó en suerte para la operación era una chica muy bien maquillada, con el pelo castaño recogido y estirado hacia atrás. “Buenos días”, saludó ella; “Buenos días”, replicó él, mientras comenzaba a arremangarse el jersey; “¿De qué signo eres?”, preguntó ella, curiosa, quizá para aliviar asperezas en este trance en el que una le quita algo al otro; “Géminis”, contestó él; “Los géminis sois muy viajeros”, comentó ella; “Yo, la verdad, es que no viajo mucho, más bien nada”, observó él; “Qué extraño”, opinó ella, “por cierto, ¿qué número tienes?”, y preguntó; “El cincuentaycincomilquinientosquince”… La chica se quedó boquiabierta, mirándole. “¡No!”, exclamó, “¡no, no digo de la lotería…!”, siguió entre risas, “¡digo, de orden…!, ¡que qué número has sacado en la máquina de turnos!”, y tanteó con sus delgados dedos fríos el brazo desnudo de él, para localizar el punto exacto donde clavaría la aguja, donde, finalmente, la clavó; “¡Ah!”, exclamó Pedro,” el veintiséis, me ha salido el veintiséis”, continuó diciendo éste, poniéndose colorado, casi como la sangre que circulaba por el tubito; “¡¿El veintiséis?!”, casi gritó ella, “¡esa es la terminación de mi décimo de lotería!, ¡el cuarentayseismilcientoveintiséis!”…

Tras terminar con la extracción, ambos opuestos, por su posición, se despidieron, y se desearon suerte para el sorteo. Pedro salió de la sala y del recinto hospitalario haciendo un corte de mangas al mundo, sosteniendo el algodón en el agujerito practicado en el angulo interior del codo de su brazo, tomó un taxi y volvió a su casa. Cuando llegó su cama todavía estaba deshecha, por haberla abandonado precipitadamente, y parecía apremiarle para que viniera de nuevo al calor que parecía desprenderse de los pliegues formados por las desordenadas mantas. Pedro se preparó un café, y se lo bebió acompañado de dos magdalenas cuadradas…, se acurrucó en la cama y se volvió a dormir; pero, antes, mientras el estado de somnolencia se iba apoderando de su cuerpo, Pedro había encendido el televisor, y había sintonizado el canal donde daban el sorteo en directo; incluso había comenzado la extracción de números de los bombos, cuando sus párpados se cerraron…

“¡CUARENTAYSEISMILCIENTOVEINTISÉIS!… ¡CUATROMILLONESDEEUROS!”

Luego de limpiar su cuarto, un adolescente recuperó el ticket olvidado.

Ryan Kitching, un joven escocés de 19 años, encontró un boleto ganador de lotería en el desorden de su habitación. Según reporta el Daily Telegraph, el adolescente había comprado unos tickets de “Lotto” semanas atrás y luego los había perdido. Sin importarle demasiado, siguió su vida hasta olvidar por completo de su existencia. Hasta que un día su madre, ya cansada del desorden del muchacho, le exigió que arregle y limpie la habitación. Fue entonces cuando debajo de sábanas, ropa sucia, libros y revistas, encontró los boletos.

“Tuve un extraño presentimiento”, declaró Kitching, quién decidió llevar los tickets al supermercado para chequear si le correspondía algún premio. “Cuando me dijeron que había ganado 52.981 libras (aproximadamente 83.000 dólares), casi me desmayo”, contó el asombrado Ryan. “Voy a guardar gran parte del dinero para comprarme un departamento, pero antes le voy a regalar unas vacaciones a mis padres”, finalizó el muchacho, quién aseguró que la próxima vez que su madre le pida que ordene su habitación, no lo pensará dos veces.

 

Fuente

Enhorabuena

ene-10-2012 By admin

-¡Enhorabuena!, le dijo su vecina.

-Gracias, pero, ¿por qué?, contestó ella.

-¿No te has enterado todavía?

-¿De qué?

-Ay señor mío, no me lo puedo creer. ¡Que nos ha tocado la lotería!

Era 28 de diciembre y ella no se lo creía. Siempre se había llevado muy bien con sus vecinos, eran como una familia. Una vez al mes organizaban una comida en ese cuartito común que tenían en frente de la piscina. Ese día no faltaba nadie. Cada uno preparaba algo de comida y la compartían. Les encantaba reunirse. Era una tradición de muchos años atrás y siempre lo hacían, lloviera, nevara o hiciera un calor agotador.

Ella acababa de llegar de viaje. Había pasado el puente de diciembre en Suiza con un amigo. Como aún le quedaban algunos días libres en el trabajo, se los había cogido para poder disfrutar más de las pistas de esquí.

Según aterrizó en su casa, se dispuso a preparar algo para comer. Era el sábado en el que se reunía con sus vecinos. Cuando salió de su casa se encontró a Eulalia, su vecina. Y fue ella quien le dio la noticia.

Tras estar unos minutos en shock, otros en los que no se lo creía debido al día en el que estaban, y otros de nuevo en shock porque la noticia era real (el décimo de la comunidad había ganado el segundo premio), comenzó a dar brincos por toda la calle y a llamar a su familia.

-Mañana me voy a comprar los regalos de navidad, dijo.

Esta semana la cerré tranquilo, me quedé en el apartamento lavando ropa, hablando con mi familia y caminando por el centro comercial Jurong Point, que está cerca de donde vivo.

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Victoria

oct-3-2011 By admin

Pablo (Madrid)

Hace poco volví a un lugar que durante un año visité con mucha frecuencia y descubrí entristecido que estaba cerrado, completamente abandonado, con los restos de la última batalla aún en el suelo y un graffiti nuevo sobre la valla metálica que cerraba la puerta. Me dio pena ver que el local de apuestas deportivas Victoria de Bravo Murillo con Santa Juliana hubiera cerrado, aunque pensándolo racionalmente tampoco me sorprendía.

En el local Victoria nadie iba a apostar, al menos nadie iba a apostar de verdad. Nadie se hace rico apostando 1 euro a un caballo o 10 a que un equipo mete más de dos goles. Nadie apostaba allí, iban los que no tenían nada mejor con qué pasar su tiempo más que con perros y caballos y con algún amigo que sólo era amigo dentro del local.
Allí estaban los habituales de la tarde, que parecían los dueños del lugar y un oráculo de cuotas, combinaciones y partidos, que se pavoneaban de saber todo de todos los deportes y contaban con entusiasmo las apuestas arriesgadas que acabaron ganando, aunque allí nunca nadie ganó mucho dinero, nadie jugaba por ello, no había nadie tan loco para hacerlo.
Había alguno que pasaba allí más horas que en su casa, que había simpatizado con los trabajadores, y que rara vez se llevaba un premio importante. Conocían el ritmo del local, sabían el horario de las carreras y los partidos y la cantidad de gente que podían encontrarse allí según el día y la hora.

El resto por lo general, iba, como yo, a ver los partidos. Allí no hacía falta apostar para ver el espectáculo, y el sitio acabó ejerciendo de una especie de club social, sobre todo de inmigrantes, pues raro era el español que alguna vez pisara ese local. Allí se juntaban grupos de amigos a gritar y a ver el partido gratis. A veces los que una semana apoyaban al Real Madrid, a la siguiente querían que ganara el Barça, cosas del dinero. Muchas veces se entremezclaban los solitarios con los grupos de amigos de diferentes nacionalidades y resultaba difícil saber quién era amigo de quién. En ese local sólo había marroquíes, colombianos, ecuatorianos, tunecinos, senegaleses, dominicanos, algún rumano y ninguna mujer. Había algunas, hispanas y jóvenes casi siempre, que se quedaban en la puerta hablando mientras los hombres miraban el partido y vociferaban, sobre todo los fines de semana, antes de salir.

A diferencia de otros locales de apuestas, especialmente cuando hace unos años se legalizó este tipo de juego en algunas comunidades de España (no en todas), este no parecía un sitio de juego al uso, carecía del aura de decadencia que en sus comienzos poseían estos locales (ahora ya no). El espacio estaba ocupado por sillas y mesas que miraban hacia los televisores y los baños eran de diseño y estaban siempre impolutos. Había pequeñas repisas en los cristales y expositores con hojas informativas sobre los tipos de apuesta y deportes a los que jugar.

Una vez entré con un libro para ver el final de un partido y uno de los que estaba ahí no dejaba de mirarlo asombrado, como si ocultara algo ahí dentro, quizá valioso. En otra ocasión, un hombre estaba viendo un partido de tenis, iban 5-5 y en ese momento decidió hacer cuatro apuestas, una con cada resultado exacto que podía darse en ese set. Al recibir los boletos estaba exultante pensando que pasara lo que pasara iba a ganar dinero. No iba a ser yo quien le librara de sus 10 minutos de ilusión.

No sé cuándo cerró y me pregunto en qué se convertirá ahora el local, aunque sobre todo me acuerdo de los parroquianos habituales, y pienso qué habrá sido de ellos, aunque imagino que sin mucho pesar habrán acabado en el otro local de apuestas que hay bajando la calle, no muy lejos de este. Pero ese no se llama Victoria.

Muchos piensan que esto de las máquinas tragamonedas, los casinos y los juegos de azar en general son un fenómeno moderno, una especie de válvula de escape a las presiones de una vida agitada o, algunos radicales dicen que es un síntoma de la decadencia de la sociedad occidental. Ambos están equivocados de cabo a rabo. Tragaperras Gratis

Lo cierto es que los juegos de azar y las apuestas son parte integral del esparcimiento de todas las culturas que han habitado la tierra y de todos los tiempos. Se trata de una forma de entretenimiento tan antigua como el hombre mismo. Por supuesto, que la modernidad y la tecnología han jugado su parte, también. Recién a mediados del siglo XIX se crearon las primeras máquinas tragamonedas en San Francisco, Estados Unidos, utilizando principios automáticos muy simples y la hermosa ciencia de la estadística, es decir, que cada cierto número de jugadas, la máquina devuelve un porcentaje mayoritario  de las monedas ingresadas. La emoción justamente está en la persistencia del que juega y en ser justamente él quien se gane el premio.

El término tragaperras se refiere a unas antiguas monedas monedas españolas de baja denominación y que eran conocidas como “perras”. Allí se origina el nombre que, en nuestro idioma le da nombre a estas máquinas de azar. Decíamos más arriba que la tecnología había hecho su parte en el desarrollo y la evolución de estas máquinas. Hasta no hace mucho tiempo, si uno quería jugar en una máquina tragamonedas había obligadamente que acudir a un casino y si se quería ganar había que pasar una buena cantidad de horas buscando alguna máquina que ya esté “llena” en buena medida y luego jugarla hasta tener la opción de ganar. Desde que llegó el Internet, esto ya no tiene por qué ser necesariamente así. Ahora existen páginas dedicadas a ofrecen una gran variedad de máquinas tragaperras online.

Hoy nos ofrecen la posibilidad de jugar sin siquiera tener que salir de casa. Era sólo cuestión de tiempo hasta que las inmensas herramientas, posibilidades y facilidades que ha traído el Internet alcancen al entretenimiento de los juegos de azar.

La mecánica es básicamente la misma y, como ya hemos mencionado en un artículo anterior, las ventajas son muchas más que las que ofrece un casino tradicional. Por ejemplo, la privacía y la discreción, y la posibilidad de jugar sin necesidad de apostar nada, ya que existen páginas de tragaperras online que nos ofrecen la chance de jugar completamente gratis y que, a quienes se atrvan a hacerlo por dinero, ofrecen bonos que no da ningún casino. Bonos Casino

Hoy en día, la velocidad de la información y las comunicaciones ya no es un problema. Cada vez tenemos todo más cerca, al alcance de la mano. Nosotros no tenemos más que estirarla y tomar lo que necesitemos. ¿Por qué no usar también la ventaja de tener a tu disposición la emoción y el entretenimiento de las tragaperras?

Curiosidades del bingo

oct-26-2010 By admin

Es curioso, el bingo además de sus acepciones tradicionales tiene otros sentidos que no me había esperado nunca encontrar ni que existieran. Consultando la entrada de Wikipedia sobre la desambiguación de la palabra bingo he encontrado estas curiosidades sorprendentes sobre el término bingo:
-Existe un jugador de baloncesto llamado Bingo Smith y claro si hay un jugador de baloncesto habrán muchas otras personas que se llamarán así aunque no jueguen a baloncesto.

Bingo es el nombre que reciben dos ciudades y un departamento de Burkina Faso y una exprovincia de Japón.
Los ingleses llaman Bingo wings a las carnes flojas y poco musculosas entre el codo y el hombro. Ja ja ja esta me hace mucha gracia, Bingo Wings

La palabra Bingo además ha denominado canciones, artistas y hasta películas. Muy curioso ¿no?

Agosto …

ago-12-2010 By admin

I. Aunque Agosto no esté acompañando, siempre hay que sonreír. Si no, todo será mucho más mierda. Aunque ayer hayas palmado 50€ en el casino y no sea la primera vez. Ni la última… Aunque estés a 20 días para los exámenes y de 5 asignaturas ya hayas decidido dejarte una. Y las otras no las hayas empezado. Aunque la persona con la que quieres estar, está lejos. E incluso acercándose 300km, seguirá estando lejos. Aunque el año no haya sido el mejor. Aún con todo eso.

II. No me gusta el casino. Se suele ir con unos cuantos colegas. Suele ganar siempre solo uno. Nunca soy ése. Siempre digo que no vuelvo. Pero me puede la avaricia. La suerte no es para nosotros, hay que labrar … Joder que he perdido lo que había ganado con dos días de trabajo. Moraleja: estudia y así no estarás en Agosto en Madrid y entonces, no irás al casino.

III. Lo bueno es que el viernes nos tocará el €uromillón :) . Lo malo es que me va a tocar desde hace 8 meses. Lo peor es que una vez que empiezas, no paras, porque “como no lo echemos y toque…”. Soy imbécil.

IV. Si pones “boleto euromillon” en imágenes de Google te sale esto. Interesante.

V. Hasta ahora no había dicho nada, pero me parece cojonuda la prohibición de “los toros ” en Cataluña. Si algo no gusta a una mayoría, lo lógico es quitarlo. Y si encima es violencia “gratuita”, pues mejor que mejor.

VI. Viva twitter. @jorgearlitt. Vaya viciamen que tengo.

Caaaaaaaaaasi

may-30-2010 By admin

Poker online,pokerstars

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Pues nada que no he llegado a la mesa final por muy poco… Había que jugarsela, “all-in” y me he topado con una pareja de K’s… a la calle.

Aunque quedar el 7 en un torneo Free-roll con 7190 jugadores tampoco está mal. Me “embolso” un premio de nada más y nada menos 1,65$!!!!