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Siempre toca

Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010




Pensé que este año subirían las ventas de lotería de Navidad y que tocaría a alguien conocido, algún amigo quizás, pero no a mí, que no voy a comprar. Y tampoco me importaba mucho. Otros años este tema me corroía. Pero no, no soy tan original porque muchos deben haber pensado como yo y, por tercer año consecutivo, han bajado las ventas. Caen alrededor del tres por ciento respecto a 2009, año en que ya bajaron otro 3% sobre 2008. Los compradores acusan la crisis y la caída en el número de empresas se ha trasladado también al mundo de las ilusiones. No hay dinero para ilusiones y, el que hay, se reserva para otras cosas más reales como pagar los recibos, la cuenta del super o los regalos, aunque este año sean más un eco del pasado.

Igual es que la crisis nos hace más buenos, menos soberbios y también menos envidiosos porque, según los expertos, uno de los alicientes que mueven a la compra del décimo de lotería es la envidia, ese sentimiento irreprimible de que puede que le toque al vecino o al compañero trepa del trabajo, dejándonos fuera del paraíso a nosotros, tan esforzados y que tanto o más nos lo merecemos. La lotería despierta también el sentimiento de justicia, de que si hemos sido buenos o lo hemos pasado mal tenemos más posibilidades de que nos toque. Aunque no tiene por qué. Con todos los varapalos de este año de consolidación de la crisis y los que retumban a pocos días de que acabe el año, el sentimiento de justicia cotiza a la baja. Y ni la envidia consigue elevar las ventas: al final va a resultar que la crisis nos hace más buenos y solidarios y cada vez miramos menos las riquezas del de al lado, porque igual también se han perdido, concentrando los esfuerzos y la atención en lo nuestro, en los nuestros.
La posibilidad de que toque el Gordo es de una entre 85.000, es decir, prácticamente imposible. Pero también parecía imposible hace sólo tres años que estuviéramos como estamos. Lo hemos oído miles de veces: siempre toca y los tocados somos cada vez más en este bombo que no cesa de dar vueltas.

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