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En el maldito bombo

Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010




Como todos los 22 de diciembre, el pasado jueves, o bien por la radio o a través de la televisión, todos atendíamos para saber si la lotería nos había hecho un poco más ricos. Cosa que, en general, no sucedió.

Muchos se conformaban con esperar una llamada de teléfono de ese familiar o amigo con quien compartía número. Esperaban que les dijeran que había tocado algo. Una llamada más ansiada que la que vivieron muchos políticos esperando a que una voz al otro lado del auricular les dijera emulando aquel anuncio: Hola, soy Mariano. Feliz Navidad. Vas a ser ministro.

¿Y si es a mí?Aún así, el común de los mortales disfrutamos del día con más salud del año y con los mismos centimillos en el monedero. Ya que lo de llevarlo al banco, cada vez está menos de moda.

Sin embargo, hubo unas decenas de personas que ayer tuvieron que vivir la suerte del sorteo de otra manera. Más dura, más cruel, más realista.

Justo el jueves, el día de la lotería nacional y a las puertas de la Navidad, todos los trabajadores de un Instituto Tecnológico de Castellón, esperaban en su puesto de trabajo que la suerte les sonriera y no les echara a la calle.

Seguían trabajando “como si nada”,si esque era posible hacerlo viendo lo que sucedía a su alrededor.

 

El modus operandi: el jefe del departamento se acercaba al elegido y le decía que le acompañara al despacho del director. El corderillo ya sabía lo que le esperaba. El recorte del ERE y después la calle.

Las lágrimas brotaban no solo en las caras de los seleccionados, sino en los compañeros, en sus familias al recibir la noticia y, también en las de los jefes, porque tampoco es plato de gusto hacer este papelón, aunque sea necesario.

En total, serán más de 20 las personas que el día de la lotería de 2011 no lo olvidarán jamás, porque su nombre salió elegido de un maldito bombo.

En otro momento, pensarían: “no pasa nada, ya encontraré algo”. Pero hoy por hoy, el paro es el lugar más frío e inhóspito donde uno pueda pasar la Navidad o afrontar en el futuro. A ellos, todo el cariño y la fuerza del mundo.

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