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Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010




Lo cierto és, que no soy asidua a ningún tipo de juego de azar, por no decir, que en mi vida habré comprado como mucho, dos décimos de lotería, que no he pisado un bingo y que la única vez que aposté en un casino, fueron dos rondas al black yack y ya me aburrí y eso que gané y todo, pero ni siquiera era mi dinero, ya que yo, para no variar, andaba con poco dinero y me parecía absurdo gastarmelo en eso.

Recuerdo, que esa noche me pegé, como dos horas en una de las barras bebiendo unos maravillosos combinados de ron con seven-up acompañada por una camarera majísima que me intentaba convencer de que el hombre que no se despegaba del tapete y que estaba dejando que me emborrachara sola, era el hombre perfecto (supuso bastante bien que el hombre en cuestión, tenía dinero. Intuición de camarera de casino,supongo).

Por desconectar, intenté concentrarme en el fondo,como hago siempre que una conversación no me interesa, o me parece tan absurda que no merece ser atendida y mis oidos chocaron , pues, con el sonido ideal para un sitio como aquel y que era ni mas ni menos que el gallinero de un programa del corazón (En las pelis, suelen poner música clásica o electrónica, acompañados de grandes espectáculos de luz.  Maldito Hollywood) mientras mi acompañante se gastaba el mismo dinero que a mi me queda para pasar el mes, en esas dos largas y etílicas horas. Me aseguré a mi misma que jamás volvería a pisar un casino.

No me pregunteis si ganó mucho o lo perdió todo, a lo que me recogió, yo, ya no era capaz de entender nada de lo que decía.

Hoy sin embargo, haciendo el mismo recorrido que hago siempre desde mi casa hasta el Carrefour en el que hago mis pequeñas compras, me he fijado con mayor entusiasmo en el kiosko de la ONCE que hay justo enfrente antes de cruzar la calle, luego, al entrar en el supermercado, en el que hay en la planta de arriba y bajando por las escaleras mecánicas, mi vista se fue al centro de Apuestas y Loterias del Estado que hay a mano izquierda en la planta baja y al siguiente kiosko de la Once que hay a mano derecha.

No he podido realizar la compra en paz; Hoy, compraré un décimo, me he dicho a mi misma y mientras repasaba mentalmente el dinero que había acumulado en la cesta, entre el tinte, los cereales, el zumo de soja, la coca cola y demás artículos, pensaba también en cual de los vendedores de cupones iba a confiar mi suerte, si cualquiera de los tes de la Once o el solitario de la Lotería.

Pues dicho y hecho, como iba algo cargada me he ido al fácil, al que está nada mas salir de la cola, dando unos cuantos pasos, en el de la Lotería, había mucha gente, asi que me he decidido por el de la ONCE que esta justo al lado. Un negro muy simpático que tras darme los dos cupones (sí, he comprado dos, por una vez que juego…)me ha confundido con una asidua que compra boletos todos los lunes y tras tener que explicarle que yo no era esa chica y que eran mis dos primeros boletos en varios años me ha deseado mucha suerte. Yo, muy contenta con mis dos cupones guardados en la cartera, le he dado las gracias, le he sonreido y he deseado con todas mis fuerzas que me pasará esa positividad.

Asi que, tras realizar todas mis compras, he subido por la escalera mecánica otra vez, dejando atras , el puesto de la Lotería de la planta de abajo,al hombre negro de la ONCE y posteriormente los consecutivos kioskos de la planta de arriba y el que esta al lado de mi casa.

Me he olvidado en todo el resto del día de los cupones, hasta hace un rato, cuando he sacado la cartera para mirar una cosa y los he visto ahí, perfectamente doblados y esperando su destino, no les iba a hacer esperar mas, por lo que me he dispuesto a mirar los resultados y tras ver los números y buscar las instrucciones para saber si has ganado algo y cuanto …

¡Ohhhhhhhhhhh! Estoy emocionada. He ganado nada mas y nada menos que 10 euros, viendo, los 3 euros que me he gastado en los dos boletos, esta vez mi intuición me ha hecho un magnifico regalo. Mañana, volveré al vendedor negro a darle las gracias y a cobrar mi premio.

Y si quereis saber en que emplearé tal cantidad de dinero, pues, lo más seguro és, que guarde ese maravilloso billete de 10 euros, como recuerdo de mi único momento de buena suerte en hace ya bastante tiempo (no recuerdo si he tenido suerte en algo alguna vez, quitando hoy, claro) o quizás, uno de los dos libros de poesía que me compro al mes… Me salga gratis.

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